¿Existe la cerveza con helio?

Última actualización: 24.09.21

 

¿Te imaginas la cara de tu mejor amigo cuando, después de darle un trago a esa cerveza que le has ofrecido, empiece a hablar como los pitufos gracias al helio presente en el producto? Pues esta bebida se llegó a publicitar, aunque la realidad es algo diferente.

 

El 1 de abril de 2014, Sam Adams Boston Beer lanzaba un nuevo producto muy interesante. Se llamaba HeliYUM y era una cerveza con un grado alcohólico de 5,7 grados. Hasta aquí nada extraño. Sin embargo, la novedad estaba presente en la receta del producto, que tenía el helio entre sus ingredientes. Algo que le daba al producto final no solo un sabor mucho más agradable y unas mejores sensaciones, según la marca, sino que también tendría la capacidad de modificar el tono de tu voz, tal como si te hubieras respirado un globo entero de helio.

Conviene recordar que el 1 de abril es el día de las bromas en Estados Unidos, de la misma manera que lo celebramos en España el 28 de diciembre. Y aunque hay vídeos en Youtube donde se muestran los efectos sobre los bebedores de esta particular cerveza, con la habitual voz de pito que te deja el helio, lo cierto es que este producto no fue más que una broma desarrollada por la cervecera. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, a día de hoy, no es posible elaborar cerveza con este gas, por mucho que algún sitio web te ofrezca comprar cerveza con helio. Para entender la incapacidad de incluir el helio dentro de esta fórmula, vamos a empezar analizando la elaboración de la cerveza.

 

Cómo se elabora la cerveza

Actualmente, esta bebida se prepara a base de fermentar cebada u otro cereal en agua pura, a la que se añade lúpulo, para darle sabor y mejorar su conservación de forma natural. Una vez transcurrido el proceso de maduración de la cerveza, necesario para que las levaduras transformen los azúcares en alcohol, esta queda lista para su consumo y solo quedaría el tema de añadirle el gas, sin el cual la cerveza no sería lo que es.

Para conseguirlo, hay dos caminos diferentes. Uno de ellos es añadir el gas de forma externa, que es el sistema habitual en los grifos de cerveza que vemos en los bares y restaurantes. En este caso, el gas se obtiene de una bombona que contiene anhídrido carbónico y que se va agregando a la cerveza a medida que esta se va sirviendo. La otra solución es añadir gas a presión dentro de los tanques donde se encuentra la cerveza. Gracias a esta presión, el gas se disuelve dentro del líquido y queda “atrapado” en él. Esta es la técnica que se emplea en las cervezas enlatadas o embotelladas, siendo la misma técnica que se usa para elaborar refrescos con gas. 

Características del helio

Lo siguiente que debemos conocer son las propiedades básicas del helio. Hablamos de un gas incoloro, inodoro e insípido. O sea, no tiene color, no tiene sabor y tampoco tiene olor. Por tanto, esa mejora del sabor que mencionamos al principio no es posible. 

Entre sus propiedades, se encuentra una densidad menor que la del aire, por lo que si soltamos este gas el mismo “volaría” y se perdería en la atmósfera, a diferencia de otros gases más densos y pesados, como el anhídrido carbónico que hemos comentado antes. Esta es la razón por la que un globo de helio es capaz de salir volando hacia el cielo si lo soltamos. Una característica que tira por tierra cualquier intento de introducir helio en una cerveza.

 

La explicación científica

A fin de desmontar por completo esta broma, vamos a analizar la parte más científica de la cuestión. Para añadir helio a la cerveza, sería necesario que la misma se introdujese bien de forma previa, durante el proceso de elaboración, o bien en el momento de servirla. 

Una de las propiedades del helio es su baja solubilidad. Dicho de otro modo, este gas apenas se disuelve en los líquidos, tal como pasa con el anhídrido carbónico que genera el gas. Por lo tanto, el proceso de disolución del helio en la cerveza no sería efectivo y lo más probable es que este gas hiciera explotar la lata o la botella donde almacenemos la preparación, por las características que hemos comentado antes.

Algo parecido pasaría si tratamos de añadir el helio a la cerveza a posteriori. En el momento que este se agregase a la bebida, escaparía a toda velocidad, debido a esa menor densidad del aire que venimos comentando. Igual que pasa con el helio de los globos. Por lo tanto, el helio no se quedaría en la bebida y no nos daría tiempo de beberlo antes de que saliera disparado de nuestra cerveza (pulsando este enlace puedes encontrar algunas opciones para elegir). Así que ya puedes olvidarte de comprar helio para aderezar tu cerveza.

La explicación médica

Hasta ahora hemos desmontado por completo la broma de Sam Adams Boston Beer. Sin embargo, además de la incapacidad de añadir helio a la cerveza, esta broma también cojea por la parte médica. La razón por la que hablamos con voz de pito cuando inhalamos helio es que las cuerdas vocales se encuentran en un entorno más ligero del habitual. Dado que las cuerdas mantienen su tensión habitual, esto provoca ese tono de voz aflautado.

Sin embargo, cuando bebemos cerveza, o cualquier otro líquido, este sigue un camino diferente al del aire. Dentro de nuestra garganta contamos con dos caminos diferentes. Uno es el que lleva al sistema respiratorio y otro es el que lleva al digestivo. Por tanto, en el hipotético caso de que fuéramos capaces de inyectar helio en la cerveza, este iría a parar al sistema digestivo y no al respiratorio, por lo que ese efecto que venimos comentando no sería posible. El último clavo que necesitamos para desmontar esta broma.

 

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