¿Qué factores influyen en el color del vino?

Última actualización: 24.09.21

 

El color del vino es uno de los factores que influyen en su cata. Para reconocer la calidad de un caldo, es necesario inclinar ligeramente la copa y observar las notas de color que se reflejan. Como el sabor y el aroma, el color es muy importante, por lo que para reconocer un buen vino, es necesario saber qué factores influyen en sus tonalidades.

 

Definir el color del vino no es una tarea sencilla, ya que el ojo humano es capaz de captar muchas tonalidades de rojo, blanco, verde o ámbar. Además, los colores suelen ser un tanto subjetivos, ya que cada profesional de la enología utiliza un calificativo distinto para definir un mismo color, por ejemplo, algunos definen los vinos de Oporto como color teja, mientras que otros lo hacen como color corinto.

En primer lugar, conviene aclarar que el color en realidad no existe, sino que es una percepción del cerebro humano, producida por la refracción de la luz sobre los objetos. Es por este motivo que los colores son percibidos de forma diferente por cada persona, sin contar que algunas tienen problemas para reconocer los colores, por lo que definir el color de un vino tinto puede ser muy complicado, pues dependerá de factores como la fuente de luz o el medio sobre el que incide esta.

En este sentido, el color depende de radiaciones electromagnéticas que funcionen en varias ondas de longitud, cada una de ellas es un color y la suma de todas ellas es la luz blanca. Los conos retinianos del ojo humano cuentan con tres pigmentos sensibles a la luz del sol: el rojo, el verde y el azul, por lo que cuando no hay luz solo vemos en negro. El resto de colores que podemos percibir no son más que una mezcla de estos tres pigmentos presentes en la retina.

 

¿Cómo encontrar el color de un vino?

Cuando se realiza una cata de color de vino, sobre todo con el vino tinto, hay que tener en cuenta que el color púrpura común de estos vino queda fuera del espectro visual del ser humano y se coloca dentro de los llamados “colores imaginarios”. 

Esto significa que para apreciar los distintos tipos de rojo de un vino tinto, lo ideal es inclinar la copa ligeramente y observar el caldo sobre un fondo completamente blanco, que suele llamarse “croma”, pero que puede ser cualquier objeto de color blanco, como un mantel, un folio de papel o una pared. Este sistema funciona porque el fondo blanco crea una referencia para el ojo y, por tanto, puede comparar ambos colores, creando una percepción más efectiva.

Para este tipo de cata, se debe inclinar la copa entre 30 y 45º y observar el ribete (el borde del líquido), ya que es la zona con menos espesor y donde son más evidentes los matices de color. Para apreciar las tonalidades, tendrás que disponer de buena luz y saber diferenciar ciertos aspectos como:

Intensidad: Muy alta, media alta, alta, media baja, media y baja.

Aspecto: mate, turbio, velado, claro, limpio, brillante o cristalino.

¿Qué factores influyen en el color del vino?

El color del vino procede de los pigmentos que los polifenoles y los taninos de la uva aportan al caldo. Estos pigmentos varían en función de la madurez de la uva en el momento de la vendimia, el proceso de vinificación, la evolución del vino, la edad y su maduración, etc. 

Además, tanto la calidad y composición del suelo, como el clima son factores influyentes, por lo que los vinos de una determinada Denominación de Origen, suelen tener colores similares.

Por último, en el caso de los vinos tintos, su color púrpura depende de los antocianos y a sus compuestos fenólicos, mientras que en los blancos procede de las flavonas de la uva. Por otra parte, el vino Pedro Ximénez suele tener colores más oscuros debido a la pasificación de la uva.

 

¿Cómo son los colores de los vinos?

Los vinos de colores tienen diferentes matices que se deben conocer para saber cómo hacer una cata de color .

 

Tonos en vinos blancos

Los vinos blancos presentan tonalidades claras, que van desde el blanco más puro al verde y que se pueden dividir como:

Verdoso: Blancos secos y aromáticos.

Pálido o pajizo: Blancos ligeros y jóvenes.

Dorados: De crianza.

Ámbar: Vinos dulces.

Nacarados y rojizos: Son vinos tintos muy claros.

Tonos en vinos tintos

Al contrario que en los vinos blancos, en los tintos, su tonalidad representa su calidad, así como la cepa de uva y la edad de crianza. En algunos casos, el vino tinto claro también indica que procede de climas más fríos. En este caso los colores van desde el morado o azulado, al rojo teja más claro de los vinos de mayor crianza que han perdido la mayoría de los antocianos.

Teja o Corinto, con reflejos anaranjados: Vinos de crianza larga como los Gran Reserva o Reserva, también es propio de vinos Oporto.

Azulados o violáceos: Vinos jóvenes y procedentes de uva Merlot, ya que este es un tono característico de esta variedad.

Cereza o carmesí: Típico de vinos Crianza.

 

Tonos en vinos rosados

En el vino rosado, su color puede indicar su procedencia, ya que los vinos rosados franceses tienen tonos salmón, mientras que los españoles son más oscuros. 

Frambuesa: Son los vinos rosados de mayor calidad.

Fresa: Es un tono habitual en vinos rosados jóvenes y frescos.

Piel de cebolla o anaranjado: Es un mal color, ya que se produce cuando el vino se oxida.

Al igual que los mejores esmaltes de uñas, los vinos tienen una amplia variedad de colores y ahora que ya sabes cómo distinguir los colores de los vinos, podrás escoger el mejor vino para disfrutar de una buena cena en tu casa, con tus amigos o familiares.

 

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