¿Cómo hacer vino casero?

Última actualización: 28.11.20

 

El vino es una de las primeras bebidas alcohólicas conocidas por el hombre. Se trata de una fermentación y maduración natural del jugo de las uvas, y no resulta demasiado complicado hacerlo en casa. En este artículo, explicaremos paso a paso el proceso para saber cómo hacer vino en casa.

 

La receta del vino es muy sencilla, en primer lugar se deben recoger las uvas maduras de las vides; en segundo lugar las uvas recogidas se deben colocar en un recipiente limpio y estanco, a continuación se machacan para que liberen los jugos. Por último, se espera a que empiece la fermentación del vino casero, donde las levaduras naturales convierten los azúcares naturales en alcohol y se transforma el mosto en vino.

Para aquellos que quieren saber cómo hacer vino casero, el proceso es tan sencillo y fácil de replicar que se ha utilizado desde la antigüedad para crear otros licores diferentes. Basta con replicar el proceso mencionado con cualquier otra fruta dulce como las moras, las cerezas, manzanas o cualquier fruta que tenga gran cantidad de azúcar natural.

La fermentación, que es la base para la elaboración del vino, es un proceso natural, que no requiere la mano del hombre. La levadura es un organismo unicelular que está presente de forma natural en la fruta y comenzará a actuar automáticamente al entrar en contacto con el azúcar natural de las uvas. De esta forma, lo único que se necesita es que las uvas estén machacadas para que se liberen los azúcares naturales. Si se quiere acelerar el proceso, se puede utilizar levadura para vino casero, que se puede comprar online.

 

Ingredientes para elaborar vino casero

Los principales componentes del vino son las uvas. Esta fruta es una de las que más afectadas se ven por el lugar en el que crecen. La temperatura, la composición del suelo y hasta la distancia entre una cepa y la otra influyen en la calidad final de la fruta. Es por este motivo que el mejor vino blanco (pulsando este enlace puedes encontrar algunas opciones para elegir) y tinto es aquel que proviene de cosechas especialmente buenas. Si quieres saber cómo hacer vino blanco o cómo hacer vino tinto, la diferencia principal está en el tipo de uvas que se utilizan. Para elaborar vino blanco se utilizan variedades blancas como la verdejo, mientras que para el tinto se utilizan otras rojas o tintas, como la syrah. En ambos casos, las uvas deben estar en su estado óptimo de maduración, ya que es en ese momento cuando alcanzan el nivel de azúcar adecuado.

Si quisiéramos saber cómo hacer vino dulce, deberíamos esperar a que las uvas se pasifiquen —se sequen de forma natural por el sol—, mientras aún están en la planta. Las pasas tienen una concentración de azúcar muy superior por lo que el resultado es un vino con más graduación alcohólica y mucho más dulce.

Por tanto, la elección de la uva es el primer paso para saber cómo hacer vino y también es el más importante. Para aquellos usuarios que quieran llevar la experiencia al máximo, lo ideal sería que las recogieran ellos mismos. Sea como sea, hay que escoger siempre una uva de calidad y que haya alcanzado el nivel de maduración óptimo.

Pero estos no son los únicos ingredientes que se necesitan para elaborar vino. También necesitarás agua filtrada, sin cloro ni químicos propios del agua “del grifo”, azúcar —que puede ser miel— para equilibrar el gusto del vino al terminar la fermentación y también algún tipo de levadura para vino casero. Por último, las bodegas modernas utilizan sulfitos para que el vino aguante más, por lo que es posible comprar pastillas de metabisulfito de sodio, aunque este último ingrediente no es necesario.

¿Qué herramientas necesito para hacer vino en casa?

Ahora que ya tenemos los ingredientes necesarios, vamos a ver qué herramientas necesitamos para aprender cómo se hace el vino. 

Necesitarás, en primer lugar, un recipiente limpio donde machacar la uva, esto lo puedes hacer en cualquier bol o cubo que tengas, siempre que esté limpio. También necesitarás algún tipo de cántaro de vidrio o garrafón, para colocar el zumo machado, este cántaro o garrafón ha de ser estanco y contar con algún tipo de esclusa de aire que puedas abrir para liberar el dióxido de carbono que se crea en el interior de vez en cuando. 

También necesitarás una prensa de vino casera para machacar las uvas y botellas de vino, limpias, así como tapones de corcho para tapar las botellas una vez estén llenas y algún colador fino para filtrar el vino antes de meterlo en las botellas.

 

Cómo hacer el vino paso a paso

Una vez tenemos todos los ingredientes y los materiales necesarios para elaborar el vino casero, vamos a ver cómo hacer el vino paso a paso.

 

Limpiar la uva y machacarla

Lo primero que debemos hacer es limpiar la uva. Para elaborar vino, las uvas deben quedar libres de todas las partes vegetales como las ramas, las hojas y los sarmientos —que son los pequeños zarcillos en espiral que tienen las uvas—, todas estas partes vegetales aportarán un sabor astringente al vino, que puede resultar amargo en muchos casos. Del mismo modo, la cáscara de la fruta aportará mucho sabor al vino, así que, si queremos un vino fino y ligero, podemos pelarla, pero si queremos un vino sabroso y con cuerpo podemos dejar la piel de la uva.

Una vez limpia, debemos empezar con el machacado. En este proceso debemos romper la uva para que salga el zumo o mosto. Este proceso liberará las levaduras naturales y dará comienzo al proceso de fermentación. En este momento, también se recibirá el color del vino, que procede del hollejo —la cáscara del grano—, por lo que si hemos escogido uvas blancas haremos vino blanco y si escogemos uvas tintas, tendremos vino tinto.

Hay que tener mucho cuidado al machacar la uva, ya que no se deben triturar, sino que basta con abrirla. Si machacamos demasiado la uva, podríamos partir las pepitas con lo que el jugo podría adquirir sabores amargos. 

Al finalizar el proceso de machado, obtendremos un mosto, una pasta en la que se mezcla el zumo, las cáscaras y las pepitas. En este punto se le puede añadir la pastilla de sulfitos para que regule el proceso de fermentación, aunque no es obligatorio.

Maceración

La maceración es cuando el zumo y las partes sólidas de la uva (pepitas, hollejo y sarmientos, si los tienen) entran en contacto. Durante este proceso es cuando el vino adquirirá la mayoría de sus sabores, colores y olores. En este punto, el líquido sigue siendo mosto, ya que no se ha convertido aún en vino. 

El proceso de maceración es muy importante para la elaboración del vino. Los vinos blancos tienen un proceso de maceración más corto, al igual que los vinos rosados. Los vinos tintos, en cambio, tienen un tiempo de maceración mucho más largo, por lo que se obtiene un vino con mucho más cuerpo. 

La maceración es también el momento en el que se activan los taninos, unas sustancias orgánicas que forman proteínas y polisacáridos que aportan nutrientes y la mayoría de sus propiedades organolépticas.

 

Fermentación

En el vino, la fermentación es un proceso natural mediante el que las levaduras, que están presentes en la uva, empiezan a transformar el azúcar de la fruta en alcohol. Al transformar el azúcar en alcohol, las levaduras producen anhídrido carbónico, un gas que se evapora en el aire. 

La fermentación termina cuando todo el azúcar de la uva se transforma en alcohol. Durante este momento es muy importante controlar la temperatura, ya que las levaduras no trabajan bien en temperaturas frías —se corta la fermentación— y, en temperaturas demasiado altas, el proceso se puede acelerar provocando explosiones. 

El gas que se libera de la fermentación empuja los restos hacia la parte superior del recipiente formando una barrera de desechos sólidos que se denomina sombrero. En algunos vinos, el sombrero se rompe periódicamente y se remueve para que el vino adquiera mayor sabor y color, este proceso se suele llamar “remontado y bazuqueo”. La fermentación dura en general entre 6 y 10 días.

Al terminar estos días de primera fermentación, se realizará el proceso de descube, donde se separa la parte líquida de las sólidas y se pasa el líquido a otro recipiente. En este momento, se extrae y elimina la parte sólida.

Una vez limpio de las partes sólidas, empezará la segunda fermentación, llamada maloláctica que durará entre 10 y 20 minutos y donde de nuevo será importante controlar la temperatura.

Este proceso es esencial en la elaboración del vino tinto, ya que el ácido láctico se transforma en este punto en ácido málico, de sabor mucho menos ácido y mucho más suave. Cuando las levaduras convierten todos los azúcares en alcohol, la fermentación termina y el líquido ya se ha convertido en vino.

Para finalizar, se puede filtrar el vino para que quede limpio. Este proceso se llama “clarificación” y es muy importante para el vino tinto; cuantas menos partículas sólidas queden, mejor será la calidad final del vino. 

Con todo esto, podemos disfrutar de un vino casero, que podremos dejar descansar un mes o dos en la botella, para que adquiera un mejor cuerpo y sus sabores se estabilicen.

 

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