Un menú con ginebra para los más gourmets

Última actualización: 24.09.21

 

El gin tonic es una bebida clásica, que como un traje elegante, nunca pasa de moda. Los amantes de la ginebra saben que esta bebida es mucho más que un licor y, a raíz del nuevo auge del gin tonic, han aparecido muchas clases de ginebras, por lo que se ha convertido en un gran ingrediente para la cocina moderna. Hoy, queremos enseñarte a preparar un menú con ginebra, que sorprenderá a tus invitados.

 

Aunque seguro que conoces la ginebra como ingrediente para elaborar cócteles, lo que no sabes es que se trata de un ingrediente muy apreciado en la cocina moderna. Este licor, por su elaboración a base de ingredientes botánicos, tiene muchas propiedades naturales. Las bayas de enebro le aportan facultades antioxidantes y antiinflamatorias, es diurética y alivia los dolores estomacales, al tiempo que ayuda a mejorar la digestión.

Con todas estas propiedades y gracias a las nuevas ginebras del mercado, que se elaboran con aromas y sabores nuevos y exóticos, se ha convertido en un ingrediente muy versátil. La ginebra es perfecta para elaborar todo tipo de platos, ya sean carnes, pescados, salsas y hasta sabrosos postres. 

Si eres un apasionado de la ginebra o, si alguien te regaló una botella de ginebra y quieres darle un uso diferente, a continuación encontrarás todo un menú completo con recetas de ginebra que encantarán y sorprenderán a todos tus comensales.

Tallarines con nata, langostinos y salsa de ginebra

 

Ingredientes para una ración de dos personas

125 g de tallarines.

12 langostinos crudos y pelados.

200 ml de nata para cocinar.

2 cucharadas de ginebra.

1 diente de ajo.

1 quesito en porciones.

30 g de cebolla.

1 pizca de perejil picado.

1 pizca de pimienta negra.

3 gotas de tabasco.

1 pizca de sal.

 

Esta es una receta perfecta para abrir tu menú de ginebra. Si te estás preguntando qué ginebra comprar para esta salsa, la respuesta es: cualquiera, ya que bastará con una botella de ginebra buena y económica. Además, como la receta lleva poca cantidad, será apta para todo el mundo, incluso para personas que no beban.

Para comenzar, se debe picar el diente de ajo, los 30 g de cebolla y el perejil. Mientras picas los ingredientes, puedes poner en una olla con agua abundante los tallarines y hervirlos hasta que estén al dente; trata de que no te queden demasiado blandos. Una vez hervidos, los escurrimos y los dejamos enfriar.

Seguimos poniendo aceite de oliva en una sartén y sofriendo las verduras que hemos picado. Tras unos 30 segundos, cuando las verduras empiecen a tomar color, añadimos los langostinos pelados y cortados en dos trozos. Cuando los langostinos comiencen a tomar color, añadimos la ginebra y seguimos sofriendo durante unos 2 o 3 minutos hasta que se evapore completamente el alcohol. 

Cuando la mezcla del sofrito empiece a tomar una consistencia de caramelo, debemos añadir la nata y remover todo junto. A continuación, añadimos la sal, la pimienta y el quesito en porciones. Dejamos cocer a fuego alto durante unos dos o tres minutos, hasta que el queso se haya fundido completamente.

Para finalizar, vertemos los tallarines dentro de la salsa, mezclamos bien y servimos. Si quieres, se puede adornar el plato con un poco de perejil fresco o puedes echar un poco de queso rallado por encima.

 

Sopa de frutas con granizado de ginebra

Aunque puede ser un plato de acompañamiento, la verdad es que esta sopa funciona mejor como postre. Después de un plato consistente de tallarines con nata, lo mejor es combinar con este plato fresco, en el que disfrutarás del contraste entre la amargor botánica de la ginebra y la dulzura natural de la fruta.

 

Ingredientes

Para la sopa de frutas

200 cl de zumo de naranja.

Miel de romero.

Frutas al gusto.

Esta receta se puede elaborar con cualquier fruta, por lo que debes escoger una fruta que te guste o que guste a tus comensales.

 

Ingredientes para el granizado de ginebra

70 cl de ginebra.

70 cl de tónica.

Empezamos con la sopa de frutas. Para ello, en primer lugar se funde la miel de romero junto con el zumo de naranja. Este proceso es muy sencillo, ya que solo tienes que añadir la miel poco a poco dentro del zumo y no parar de remover. En cuanto quede bien mezclada, debemos añadir la fruta, que estará bien pelada, troceada y sin huesos. 

Deja reposar la mezcla en la nevera durante un par de horas para que la fruta se empape del zumo y la miel, y viceversa.

Para el granizado, mezclamos la ginebra y la tónica, como si estuviéramos preparando un gin tonic, aunque sin añadir hielo. Metemos la mezcla en el congelador y esperamos hasta que se congele. Para hacer el granizado, solo tendremos que raspar el hielo con un rallador o un cuchillo. 

Saca las frutas de la nevera y pon cada ración en un plato hondo, riega cada plato con el zumo y la miel, para que quede una base líquida, como en una sopa. Este líquido contiene todos los jugos y los aromas de las frutas, además del dulzor de la miel de romero y la ligera acidez del zumo de naranja. Al final, coloca la nieve de ginebra por encima y listo para servir.

Bizcocho de ginebra

El bizcocho es un pastel muy versátil, ya que se puede hacer de casi cualquier cosa: yogur, fruta, verdura y, como no, con licores. La ginebra, por sus componentes y su sabor ligeramente amargo, también es un ingrediente versátil, que casa muy bien tanto en recetas saladas como en dulces. 

Ingredientes

200 gr de harina.

8 gr de levadura química.

180 gr de azúcar.

25 ml de aceite de oliva virgen extra.

50 ml de ginebra.

1 yogur natural.

Ralladura de un limón.

 

Ingredientes para el glaseado y la decoración

Zumo de 1 limón.

120 gr. de azúcar glass.

Frambuesas frescas.

Hojas de hierbabuena.

Para comenzar se debe precalentar el horno a 180 grados. Mientras se calienta, vamos con la masa del bizcocho. Para ello, con una batidora de varillas o una manual, mezclamos el azúcar con los huevos hasta que empiece a blanquear. Se añade el yogur, la ralladura del limón, la ginebra y el aceite, todo sin parar de batir. Finalmente, se agrega la harina y la levadura, despacio y tamizando con un colador. Para integrarlo, puedes usar una espátula o tus manos.

A continuación, se engrasa un molde con mantequilla y harina y se vierte la mezcla. Cuando esté dentro, dale unos golpes sobre la encimera para que se asiente la masa en su interior. Horneamos durante unos 40 o 45 minutos, hasta que al pinchar la masa el tenedor salga limpio. Cuando esté lista, se saca del horno y se deja reposar 10 minutos antes de desmoldar. 

Mientras el bizcocho se enfría, batimos el zumo de limón con el azúcar glass, cuando el zumo tome color blanquecino y algo de consistencia, vertemos sobre el bizcocho y decoramos con fresas, frambuesas o cualquier fruta roja. Listo para servir.

 

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